20 enero 2013

Primogénita

La primera palabra que se impregna antes de sentarme, antes de ducharme, antes de sacarle la última garrapata a mi perra, sin deslisos ni censura, es urticaria.
Urticaria proviene por una lesión a la piel, (de fondo cantan en la radio la parole "skin"), entonces quiere decir, que mi dulce inconciente banal, trata de pronunciar sin que mi lengua de el consentimiento de exclamarlo.
Tengo urticaria por la amistad y por la paja de embellecerse antes de un encuentro sexual fortuito o como dice el título de mi blog, por la serendipia frente a algo que no espero y que anhelo.
Me di cuenta de varios factores que hasta ahora producen en los demás ciertos prejuicios insolentes frente a mi persona non grata, pero eso lo dejo para otra Urticaria en la que tenga más ganas de escribir sin dolor de útero y sin las llaves que, a todo esto, se me volvieron a perder.
He pasado estas tres semanas, encerrada, prófuga y algo anacoreta, con la libertad de estar  leyendo autores que dejo hasta la altura del ombligo y gimiendo animalescamente- si es que  esa palabra existe- inside of my crown of thorns.
Ahora, dejo esto a medias con la porfía de que alguien no lo esté leyendo.

2 comentarios:

  1. buena urticaria: sobra pasión, falta paciencia
    animalescamente si existe

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  2. Ya pasó de moda el blog pero igual nunca está de más aprender nuevas palabras, un saludo afectuoso y nos despedimos con esta palabra: "discreción"

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