21 enero 2013

Hikato


No puedo escribir mientras escucho música. Porque mata a la yema de mis dedos cuando el tecleo es más bajo que ésta. Debo estar con la luz casi apagada, descalza y mis pies deben estar jugando con algo tirado en el suelo. Sólo así consigo la concentración apropiada para el Blue Monday.

He dormido bastante, profundamente, soñé con mi mamá. Pero antes debo escribir la escena que tuve en la siesta de hoy, me debo apurar, ya que los últimos detalles se me están olvidando, yendo directo al tarro de la basura. 
Subo a un ascensor muy espacioso, como esos que hay en hospitales para que entren las camillas, dentro del ascensor había otra mujer, creo que era doctora porque usaba delantal blanco y tenía una insignia. Lo peor de todo es que yo estaba en el segundo piso y aprieto el número tres. En mi interior yo misma me retaba y decía "¿Cómo eres tan floja?",siento como el ascensor se eleva y no me di cuenta de que el techo no subía, la mujer desaparece, y el suelo me eleva hacia el techo estático, que me aplasta acostada sintiendo una especie de dolor amenazador, pero que no logra despertarme.
Aparece otra escena, estoy en mi pieza con mi mamá, ella está mucho más joven y hace abdominales en el suelo, estaba sudando. Hasta ahora recuerdo que me dió un sermón, estaba enojada conmigo. La única frase que recuerdo es que me decía " Tú eres de la galería y nunca saldrás adelante", casi por un momento me sentía como la Raquel Argandoña dando su falso discurso facho en el festival de viña de 1981 (sí, busqué en gugl la fecha).
El fin de semana también soñé con mamá, pero esta vez ella me quería cortar el dedo meñique de mi mano izquierda, insistía y estaba apunto de hacerlo, me agarró la mano con mucha fuerza, también estaba joven (pronto cumplirá los 65, en mi sueño representa unos 30).

No tengo idea que significará, como la mayoría de mis actitudes y actos impulsivos hacia los demás. Ahora de lo único que no quiero arrepentirme es de tener treinta y seguir con la misma negatividad que mi amigo Shopenhauer dictó a mis 19 años.


20 enero 2013

Primogénita

La primera palabra que se impregna antes de sentarme, antes de ducharme, antes de sacarle la última garrapata a mi perra, sin deslisos ni censura, es urticaria.
Urticaria proviene por una lesión a la piel, (de fondo cantan en la radio la parole "skin"), entonces quiere decir, que mi dulce inconciente banal, trata de pronunciar sin que mi lengua de el consentimiento de exclamarlo.
Tengo urticaria por la amistad y por la paja de embellecerse antes de un encuentro sexual fortuito o como dice el título de mi blog, por la serendipia frente a algo que no espero y que anhelo.
Me di cuenta de varios factores que hasta ahora producen en los demás ciertos prejuicios insolentes frente a mi persona non grata, pero eso lo dejo para otra Urticaria en la que tenga más ganas de escribir sin dolor de útero y sin las llaves que, a todo esto, se me volvieron a perder.
He pasado estas tres semanas, encerrada, prófuga y algo anacoreta, con la libertad de estar  leyendo autores que dejo hasta la altura del ombligo y gimiendo animalescamente- si es que  esa palabra existe- inside of my crown of thorns.
Ahora, dejo esto a medias con la porfía de que alguien no lo esté leyendo.